Sistemas Anti-fugas

Uno de los principales problemas con el que todo criador de hormigas se topará con toda seguridad durante el desarrollo de su afición es el de las fugas de hormigas. La solución obvia de mantener el nido herméticamente cerrado (excepto por los agujeros de respiración) puede ser válida... excepto en los momentos en que es necesario abrir el nido para mantenimiento (limpieza, comida, sesiones fotográficas, etc...). Por lo tanto, aún cuando el nido se mantenga cerrado durante la mayor parte del tiempo, no está de más prever algún método anti-fuga que evite las escapadas, sobre todo en colonias muy numerosas o de hormigas rápidas y "nerviosas".

Desgraciadamente no existe un método infalible que nos permita mantener el nido permanentemente abierto, sin riesgo alguno de fugas, y exento de inconvenientes. Por lo tanto, la elección de uno u otro de los métodos que se citarán a continuación dependerá en parte de los gustos de cada uno y de lo que dicte la experiencia.

Talcohol

La mayoría de especies de hormigas tienen dificultades para andar sobre polvos talco. Seguramente se deba a que las pequeñísimas partículas del talco interfieren el sistema de agarre de sus patas, y no a que el talco sea un repelente para éllas como a veces se cree erróneamente. El problema del talco es su manipulación, puesto que resulta imposible crear barreras con él sobre superficies verticales, que sería lo deseable en la mayoría de casos.

La solución que permite aplicar finísimas películas de talco sobre paredes verticales consiste en mezclar polvos talco con alcohol (el de 96º de toda la vida) y aplicar la mezcla sobre la pared a proteger usando un pincel o un bastoncito para las orejas... Al evaporarse el alcohol el talco queda fijado a la superficie, creando la barrera deseada. Toda hormigas que intente escalar la pared caerá irremisiblemente al entrar en contacto con la barrera de talco... A la mezcla de talco y alcohol la llamamos "talcohol" (término prestado de los foros franceses).

Lo esencial en el talcohol es que la capa de talco resultante sea lo más delgada posible. La consistencia debe ser parecida a la del vaho, no más. La presencia de capas gruesas o pegotes de talco disminuye muchísimo la eficacia de la barrera. Para conseguirlo, lo ideal es que en la mezcla haya bastante más proporción de alcohol que de talco. Una relación de 2 a 1 podría ser un punto de partida, aunque no hay reglas fijas. Lo importante es que no debe quedar pastosa, sinó líquida! También se recomienda, si es posible, aplicar varias barreras paralelas que actuen como elementos redundantes. El talcohol es efectivo, pero no infalible, así que más vale prevenir.

La eficacia del talcohol es máxima si se aplica en botes permanentemente abiertos, aún sin ser infalible. El motivo es que en botes cerrados la condensación producida por la humedad empapa el talco y degrada su funcionalidad. En cualquier caso, la duración de una barrera de talcohol no es eterna y habrá que renovarla periódicamente. En condiciones ideales puede llegar a durar un año, mientras que en otros casos puede ser necesario renovarla con mayor frecuencia. Otro factor que puede degradar con rapidez una barrera de talcohol es la mayor o menor insistencia de las hormigas en cruzarla. Así, en colonias grandes de hormigas inquietas es posible que haya que renovar las barreras más frecuentemente, ya que con cada intento las hormigas van desprendiendo partículas de talco.

Si se va a aplicar talcohol a un bote cerrado es importante esperar a la total evaporación del alcohol antes de cerrar el bote. Ha habido casos de intoxicación de hormigas por los vapores del alcohol en casos en que no se ha tenido en cuenta dicha precaución (unido a una mezcla pastosa).

Resumiendo, el talcohol es barato, de fácil adquisición, preparación y aplicación, es limpio y eficaz. Como inconvenientes, no es efectivo al 100% y se degrada mucho con la humedad.

Aceite

Consiste en untar los bordes del nido con una finísima capa de aceite. La mayoría de hormigas lo evitarán, con lo cual se impide su fuga. Puede usarse tanto aceite vegetal como mineral, pero es preferible este último, puesto que no se degrada con el tiempo. Los aceites vegetales, como el de oliva, aparte de producir olores tienden a producir hongos. Aún así puede usarse en caso de emergencia (para poco tiempo). Pero lo ideal es usar un aceite sintético de motor o aceite mineral para máquinas de coser, por ejemplo.

Es importante que la capa sea lo más fina posible para evitar que el aceite se derrame hacia el interior del nido. Algunas especies de hormigas con el tiempo pueden dedicarse a depositar sobre la barrera restos de comida y trocitos de escayola hasta crear una especie de puente. Es por éllo que hay que estar al tanto y renovar la barrera de vez en cuando.

Respecto al talcohol, presentan la ventaja de no verse afectados por la humedad, pero el inconveniente de ser sistemas menos limpios.

Agua

Las hormigas no saben nadar. Por éllo tienden a evitar el agua. Un sistema sencillo anti-fugas consiste en rodear al nido con un foso lleno de agua, por ejemplo introduciendo el nido dentro de un recipiente mayor lleno con una capa de agua.

El problema de este sistema es que, si bien es muy sencillo, tiende a producir bajas por ahogamiento. Además, con el tiempo algunas hormigas podrán llegar a atravesar el foso, simplemente cayendo al agua por accidente y llegando al otro lado por simple agitación aleatoria. Por éllo una buena idea es colocar en la superficie del nido que está en contacto con el agua unas tiras de papel o tela que se sumerjan en ésta y sirvan de agarre para que las hormigas que caigan al agua puedan salir fácilmente de ésta. Además, hay que vigilar constantemente que el agua no se evapore... Por todo ésto es un sistema que no se suele utilizar.

Parafina

Al parecer la parafina actúa como repelente para las hormigas. La idea sería aplicar una capa de parafina líquida a los bordes superiores del nido, lo cual evitaría que las hormigas se fugaran. Además, al ser inolora y translúcida tendría ventajas respecto a otros sistemas ya citados.

De todas formas, es un sistema poco experimentado...

Vaselina

La vaselina por sí sola no está claro que pueda usarse como barrera anti-fugas. Pero hay quien la usa mezclada con aceite para crear barreras. Respecto al aceite por sí sólo presenta la ventaja de ser más espesa, con lo que se evita que el aceite se derrame. Además, la mezcla mitiga el olor del propio aceite.

No hay reglas fijas para realizar la mezcla, aunque la proporción de vaselina debe ser superior a la de aceite.

Barrera eléctrica

Es un sistema no muy utilizado y que se desconoce algunas cosas. La idea es cerrar con un cuadrado los laterales donde queramos que las hormigas no pasen (vertical) con una cinta de aluminio que por la otra cara es adhesiva, ponemos dos tiras muy juntas pero sin tocarse para cuando la hormiga cruce y toque los dos lados a la vez caiga de nuevo al hormiguero. En algunos casos se utlizan tres bandas (una positiva, la otra negativa y de nuevo positiva o viceversa)para asegurar el sistema. La alimentación del sistema se usan pilas, ya que si fallara la luz de casa el sistema quedaria sin corriente y tendriamos una fuga massiva. La corriente varia de los 9V a 15V o más pero no superando los 27V (depende del tamaño de la especie el voltaje), igualmente es probar el voltaje para evitar la fulminación de la hormiga y su posterior muerte.

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