Hallan Un Protozoo Que Ataca A Las Hormigas De Fuego

Si las hormigas de fuego (Solenopsis invicta, Hymenoptera: Forimicidae) soñaran, un pequeño protozoo podría formar parte de su peor pesadilla. Entomólogos de la Texas A&M University acaban de completar un relevamiento que ha detectado un protozoo similar Thelohania solenopsae (de Sudamérica), un organismo microscópico pariente de las amebas, en colonias de hormigas de fuego ubicadas en 120 de los 157 condados del estado de Texas, en los Estados Unidos.

Una vez que ha infectado la colonia, el protozoo debilita a la reina, a las obreras e incluso a las larvas. La enfermedad acorta la vida de las hormigas y aumenta la mortalidad de las hembras sexuales.

Podría ser que este microorganismo no sea suficiente para erradicar a las hormigas de fuego (importadas en los EEUU), pero tiene la potencialidad de cambiarlas de una plaga agresiva a una mucho menos capaz de competir con las especies nativas, dijo el doctor Forrest Mitchell, entomólogo de la Texas Agricultural Experiment Station en Stephenville.

Ahora que el relevamiento está completo, el siguiente paso es criar el protozoo en medios de cultivo. Si este cultivo resulta existoso, la investigación puede aportar un producto que podría introducir el protozoo en los nidos de las hormigas de fuego como un cebo. Una alternativa es introducir hormigas infectadas en áreas donde no está presente el microorganismo.

Pero hay una cantidad de preguntas y problemas que se deben resolver antes. La primera pregunta es, según dice Mitchell, ¿de dónde salieron los protozoos?

Aunque hay varias especies nativas de las hormigas de fuego, las picaduras de éstas no son nada comparas con las de su prima más agresiva, la hormiga roja de fuego, que fue introducida accidentalmente a los Estados Unidos en los años 30. Como carece de depredadores naturales allí, la hormiga roja de fuego se ha extendido a áreas en Florida, Georgia, Carolina del sur, Tennessee, Alabama, Mississippi, Arkansas, Tejas y Oklahoma. La especie ha llegado a ser muy abundante, desplazando muchas especies nativas de hormigas.

Los científicos saben desde hace mucho que uno de los enemigos naturales de la hormiga en América del Sur es Thelohania solenopsae, un organismo microscópico emparentado con las amebas. "Infecta cerca de 25 por ciento de las hormigas. Es uno de sus patógenos naturales, pero es difícil saber cuál es su grado de importancia", dijo Mitchell.

La comunidad científica ha sido extremadamente cautelosa respecto a introducir estos protozoos en los Estados Unidos, porque no se sabe qué efecto podrían tener en las especies nativas de hormigas, como las segadoras, carpinteras y hormigas corta-hojas, dijo Mitchell.

A causa de esos temores, los estudios sobre el protozoo sudamericano se realizaron en laboratorios bajo condiciones controladas. Luego, en 1998, un entomólogo del Departamento de Agricultura de los EEUU encontró una colonia de hormigas de fuego cerca de Thorndale que estaba infestada con el protozoo.

"Luego, las pruebas mostraron que el ADN de la cepa de Thorndale difiere de la cepa de Sudamérica", explicó Mitchell.

El relevamiento de Texas muestra que los protozoos han aparecido naturalmente, sin intervención humana. Todavía hay interrogantes que responder, sin embargo, antes de que Mitchell se sienta cómodo con la idea de apoyar la propagación de los protozoos. ¿Podría ser que estos protozoos estuvieran en Norteamérica todo el tiempo, sólo esperando a que la hormiga del fuego que se introdujera como su anfitrión? ¿O los protozoos también han emigrado, llegando al país con las hormigas de fuego desde América del Sur? ¿Si fue una emigración, pueden haber evolucionado los protozoos como para que su ADN se vea diferente de la cepa sudamericana?

Si los protozoos son nativos de Norteamérica, entonces es muy probable que su introducción no ponga en riesgo las poblaciones de hormigas nativas. Éstas ya se habrían adaptado a él.

Si no son nativos, puede ser que ayudarles a extenderse no sea algo inteligente, dijo Mitchell.

Éstas son preguntas cruciales porque las hormigas desempeñan un papel crítico en el equilibrio ecológico. Los tipos depredadores matan y comen a muchos otros insectos, dañinos y beneficiosos. Aunque individualmente son pequeñas, colectivamente las hormigas pueden producir un impacto enorme. No está muy fuera de la realidad el valor que se da para la biomasa de las hormigas en todo el mundo: un 15 por ciento de la totalidad de la biomasa animal terrestre.

"Nadie sabe con seguridad, realmente, qué porcentaje constituyen las hormigas de la biomasa animal. Pero una cosa es segura: si usted realmente desea interrumpir el ecosistema, elimine a las hormigas", dijo Mitchell.

Fuente: http://axxon.com.ar